El béisbol de las Grandes Ligas está de luto tras la muerte de Bobby Cox, quien falleció este sábado a los 84 años, dejando un legado que marcó a varias generaciones dentro y fuera del terreno de juego.
Con más de cinco décadas dedicadas al deporte, Cox construyó una carrera que lo llevó a compartir campo con leyendas como Mickey Mantle y a dirigir a figuras como Chipper Jones. Su trayectoria fue reconocida con su ingreso al Salón de la Fama del Béisbol en 2014.
Los Atlanta Braves lamentaron su fallecimiento mediante un comunicado en el que destacaron su impacto como dirigente, recordando que llevó al equipo a 14 títulos divisionales consecutivos, cinco campeonatos de la Liga Nacional y la conquista de la Serie Mundial de 1995, el primer gran título profesional para la ciudad de Atlanta.
Durante su carrera como manager, Cox acumuló 2,504 victorias, la cuarta mayor cifra en la historia de las Grandes Ligas. Además, dejó una marca particular con 158 expulsiones en temporada regular, reflejo de su carácter competitivo y defensa constante de sus jugadores.
Nacido el 21 de mayo de 1941 en Tulsa, Oklahoma, Cox inició su camino como pelotero antes de encontrar su verdadera vocación como dirigente. Jugó brevemente en las Grandes Ligas con los New York Yankees a finales de los años sesenta, para después iniciar una carrera en los banquillos que lo llevaría también a organizaciones como los Toronto Blue Jays.
Su etapa más influyente llegó en Atlanta, donde no solo dirigió, sino que también se desempeñó como gerente general, siendo pieza clave en la construcción de un equipo dominante en la década de los noventa, apostando por el desarrollo de talento joven y fortaleciendo el pitcheo.
Tras su retiro en 2010, Cox continuó ligado a la organización como asesor, manteniéndose cercano al equipo y al deporte que definió su vida.
