MÁXIMO CALEB ESTRADA APUNTA AL PODIO MUNDIAL Y SUEÑA CON REPRESENTAR A MÉXICO EN UNOS JUEGOS OLÍMPICOS

CULIACÁN, Sinaloa._ Con apenas 17 años de edad, el ciclista sinaloense Máximo Caleb Estrada Urrea atraviesa el mejor momento de su carrera deportiva y se prepara para afrontar el reto más importante de su trayectoria: representar a México en el Campeonato Mundial Juvenil de Ciclismo de Pista 2026, que se celebrará del 19 al 23 de agosto en Heusden-Zolder, Bélgica.

Estrada Urrea fue convocado por la selección nacional junto al también sinaloense Jesús Jared Zamudio Valdez, luego de una temporada llena de éxitos que lo ha colocado entre las principales promesas del ciclismo mexicano.

El joven pedalista viene de conquistar tres medallas de oro y una de plata en la Olimpiada Nacional CONADE 2026, además de obtener dos preseas de plata en el Campeonato Panamericano Junior de Ciclismo de Pista celebrado en Xalapa, Veracruz.

A ello se suman dos medallas de oro en el Gran Premio UCI C2 de Pista, realizado en el Velódromo Luis Carlos Galán Sarmiento de Bogotá, Colombia.

En sus más recientes competencias, Caleb acumuló un total de cinco medallas de oro y tres de plata, resultados que considera reflejan el crecimiento que ha tenido durante la presente temporada.

“Significa que estoy subiendo al pico de mi carrera. Es lo más importante que he competido y en lo que voy a competir”, expresó.

Aunque reconoce que hace algunos años no imaginaba alcanzar estos resultados a tan corta edad, asegura que el trabajo realizado durante esta temporada comenzó a darle señales de que podía aspirar a cosas importantes.

“La verdad no, pero con el proceso de este año sí me estaban pasando a dar un poco de ideas de que podía lograrlo”, comentó el ciclista sinaloense.

Para Estrada Urrea, la clave de su ascenso deportivo no ha estado únicamente en los entrenamientos, sino en una preparación integral.

“Creo que es más que nada el tiempo que le enfoqué al deporte, a la alimentación y al descanso, porque no solamente es entrenar”, explicó.

Uno de los desafíos que enfrenta diariamente es entrenar en el Velódromo de Culiacán, una pista de cemento que presenta condiciones distintas a las de escenarios internacionales construidos con materiales más modernos. Sin embargo, considera que esa situación ha fortalecido su desarrollo competitivo.

“Pienso que llegar allá es más fácil competir por la clase de materiales que tienen esos velódromos. El que tenemos es de cemento, a comparación de otros del país, y eso ha ayudado mucho”, señaló.

Los resultados internacionales han comenzado a darle reconocimiento dentro del circuito de la Unión Ciclista Internacional (UCI), algo que para él representa la realización de un sueño.

“Desde que inicié, cuando ya era más consciente de lo que hacía, nunca imaginé estar a este nivel”, afirmó.

A corto plazo, su objetivo es claro: subir al podio en el Campeonato Mundial Juvenil. Más adelante, sueña con representar a México en unos Juegos Olímpicos.

“El sueño a corto plazo es obtener una medalla en el Campeonato Mundial y repetirla en el siguiente. A largo plazo, obtener un resultado olímpico”, destacó.

Aunque reconoce que la posibilidad de estar en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 luce complicada debido a su proceso de desarrollo deportivo, considera que puede llegar con mayores opciones a Brisbane 2032.

“Está complicado para 2028, pero si no se puede estar en Los Ángeles, creo que sí se podría estar en la edición de 2032”, manifestó.

Para alcanzar esas metas, asegura que será fundamental mantenerse enfocado en su preparación, de la mano de su entrenador y con el respaldo de los apoyos que recibe.

“Seguir enfocándome junto con mi entrenador y con los apoyos, que son muy importantes”, dijo.

En su crecimiento deportivo también ha sido importante la influencia de la ciclista olímpica sinaloense Luz Daniela Gaxiola, quien le ha brindado orientación y consejos.

“Me ha dado muchos consejos, me ha dicho mis fortalezas y mis debilidades, y gracias a eso el año pasado gané una medalla de oro”, recordó.

Detrás de cada logro también está el respaldo de su familia, que ha tenido que adaptarse a las exigencias de una carrera deportiva de alto rendimiento.

“Están felices, pero también tristes porque no puedo estar todo el tiempo en casa. No tengo el tiempo que un adolescente normal porque me la llevo entrenando, en la escuela o compitiendo”, compartió.

Convertirse en un referente para las nuevas generaciones de ciclistas sinaloenses es una responsabilidad que asume con orgullo.

“Es muy bonito ver a un niño que diga que quiere ser como uno o que me pidan consejos para obtener buenos resultados. Eso es algo muy bonito”, expresó.

Aunque admite sentir cierta responsabilidad por ser ejemplo para otros jóvenes deportistas, busca compartir su experiencia para motivarlos a seguir trabajando.

“Les comparto lo que sé y les doy consejos para que sigan entrenando y sepan lo que deben hacer”, comentó.

Con la mirada puesta en Bélgica, Máximo Caleb Estrada mantiene intacta la ilusión de subir al podio mundial y seguir construyendo una carrera que ya comienza a escribir páginas importantes para el ciclismo sinaloense.

“La esperanza es lo último que muere. Confío en el proceso que traigo desde atrás y en todo lo que falta por hacer”, concluyó.