La familia del béisbol se reunió en la Liga Pequeño Colhuacan y cómo no, si era para despedir como se merecía Jorge Bryan Corvera y Patricia Carrillo, quienes perdieran la vida el pasado martes 30 de enero, en el Camionazo de Elota.
Como un pequeño sonriente, lleno de luz, alegría y vida, era como recordaban al pequeño pelotero, justo al momento en el que bajaban los restos de él y su mamá, Patricia Carrillo, mientras sonaba de fondo la letra de la canción el amigo que se fue. Fue precisamente en el centro del diamante, en la lomita de las responsabilidades, en donde les rindieron guardia, tanto ex compañeros de la pelota, cómo padres de familia, entrenadores, quienes a lo largo de los años el béisbol los convirtió en una familia, y ¿cómo no?, si los diamantes de la Pequeño Colhuacan eran su segundo hogar. Ahí se le podía apreciar al pequeño Bryan con su peculiar energía entrenando y mostrando sus habilidades dentro del terreno de juego, en donde podía cumplir tanto como infielder, cómo receptor, e incluso, desde la banca sobresalía apoyando a sus compañeros y hasta brindándole consejos. Por su parte, a la señora Patricia, se le veía como la aficionada número uno de su hijo, apoyándolo en cada lanzamiento y turno al bate, en donde aplaudía cada jugada destacada o lo alentaba cada vez que fallaba. Ambos eran inseparables.
Tras pasar a despedirse de ambos, sus compañeros de equipo se situaron por toda la línea de la tercera base, ahí , pasaron lista a cada uno de ellos, llevándose los aplausos Bryan Corvera. Posteriormente, entrenadores, amigos y familiares procedieron tomar el ataúd y lo cargaron por todo el diamante, llegando a la registradora, para anotar su último carrera, la más importante de su vida, esto ante la mirada de fondo de su padre, Jorge Corvera. Posteriormente, los compañeros de su equipo, Angels, soltaron globos blancos hacia el cielo como muestra de homenaje, mientras se escuchaba la porra: "¿Y el chino?, ¡Ahí!, ¿y el chino? ahí, en el cielo", ante el aplauso de los presentes, quienes no pudieron evitar las lágrimas.
" Mi esposa va estar cuidándolo allá, porque eran inseparables, eran el dúo dinámico. Me quedo tranquilo porque se van juntos y llegaron juntos, el mismo día.Yo tengo una misión. Quiero que se lleven lo mejor de mí, cómo persona y jugador. Los amo a todos que están aquí y gracias por su apoyo", dijo Jorge Corvera, entrenador de gran experiencia en Sinaloa y que actualmente funge como manager de los Charros de Jalisco en la Liga Mexicana de Softbol.
Para finalizar, la carroza le dio la última vuelta al campo, con los cientos de personas escoltando su camino, para después proceder a darles sepultura.



