El boxeador sinaloense Julio César Chávez Jr., hijo del legendario campeón mexicano Julio César Chávez González, fue deportado a territorio nacional tras permanecer un mes y medio detenido en Estados Unidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). El hijo de la leyenda duró casi dos meses detenido por las autoridades estadounidenses, y ayer ya durmió en una cárcel sonorense tras contar con orden de aprehensión en el país azteca.
El pugilista de 39 años, quien recientemente había regresado al cuadrilátero para enfrentar al youtuber Jake Paul en una pelea que perdió tras casi dos años de inactividad, fue detenido el pasado 2 de julio en Studio City, California. Las autoridades estadounidenses lo acusaron de estar ilegalmente en el país y lo vincularon con el Cártel de Sinaloa, señalándolo de participar en actividades de crimen organizado, así como en el tráfico de armas de fuego, municiones y explosivos. Además, de acuerdo con las investigaciones, Chávez Jr. habría fungido como presunto encargado de castigar a criminales capturados por el grupo de “Los Chapitos”, a quienes utilizaba como costales de boxeo. Estas acusaciones se suman a la orden de aprehensión que ya pesaba en su contra en México. Cabe mencionar que el hijo de la leyenda está casado con la ex pareja de Édgar Guzmán, hijo fallecido de Joaquín ‘Chapo’ Guzmán.
La noticia de su deportación fue confirmada por el gobierno mexicano a través del Registro Nacional de Detenciones, el cual detalló en un boletín oficial que la Policía Federal Ministerial fue la autoridad encargada de su traslado hacia una cárcel de máxima seguridad ubicada en Hermosillo, Sonora. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, confirmó ayer martes en su conferencia de prensa matutina la deportación del boxeador.
La mandataria aseguró que las autoridades estadounidenses notificaron de manera formal a México sobre la entrega del sinaloense, reiterando que efectivamente tiene una orden de aprehensión vigente en el país. “Entiendo que fue deportado, no sé si ayer u hoy en la mañana, pero nos informaron que iba a llegar a México. Sí nos comunicaron que llegaría a México, él tiene una orden de aprehensión, que se comunicó ya hace semanas”, expresó Sheinbaum el día de ayer. Durante más de seis semanas, el paradero de Chávez Jr. fue incierto, lo que generó especulación tanto en México como en Estados Unidos. Según documentos judiciales, el pugilista intentó ampararse en diversas ocasiones tras su arresto, aunque finalmente no logró frenar el proceso que derivó en su retorno forzado a México. E incluso se llegó a rumorar que el pugilista se quedaría en territorio estadounidense como testigo protegido y no volvería jamás a territorio mexicano.
La noticia ha generado un fuerte impacto en el ámbito deportivo y social, pues Chávez Jr. ha estado envuelto en múltiples escándalos a lo largo de su vida: detenciones en Estados Unidos por portación de arma de fuego, incidentes de conducción en estado de ebriedad, peleas públicas con su padre en redes sociales y constantes ingresos a centros de rehabilitación por problemas de adicciones. Su padre, el excampeón mundial Julio César Chávez González, salió en defensa del “Junior” y rechazó categóricamente las acusaciones que lo señalan como miembro del Cártel de Sinaloa. “Mi hijo no pertenece a ningún cártel, no vende armas. Los conoce, como todos los conocemos, pero hasta ahí nada más”, declaró el exboxeador.
Hoy, con su deportación y reclusión en un penal de máxima seguridad, la carrera deportiva de Julio César Chávez Jr. parece llegar a su fin, marcada por los escándalos, las polémicas y un legado que, lejos de brillar como el de su padre, ha quedado sepultado bajo las sombras de la controversia.
