POR UNA POLÍTICA COMPARTIDA PARA EL CAMPO MEXICANO

El campo mexicano atraviesa por una etapa crítica, lo cual exige de todos los actores sociales y productivos, una participación responsable que permita generar una política de consenso que fortalezca el tejido social en el medio rural, y sobre todo que permita una recuperación sostenida que eleve competitividad, contribuya a revertir el deterioro de los índices de seguridad alimentaria y garantice llevar a la mesa de la población, los alimentos que ésta requiere.
Para abordar esta problemática se precisa una separación que permita enfrentar los asuntos urgentes, como el precio de la tonelada de maíz, entre otros. Pero sin descuidar otros temas importantes que requieren otros procesos y otros tiempos, como el acceso a crédito con tasas competitivas, la investigación y transferencia de tecnología, agricultura regenerativa con mayor atención al suelo y al agua, entre otros y se atienda al sector con un horizonte más amplio, y no solo se aboque a los problemas de coyuntura.
Desde la Confederación de Asociaciones Agrícolas del Estado de Sinaloa (CAADES), junto con otras organizaciones de productores hemos venido haciendo un conjunto de propuestas. Hoy queremos reiterar algunas de esas consideraciones, al tiempo que perfilar los elementos de una estrategia que, creemos, podemos y debemos compartir gobierno, productores y consumidores.
Diagnóstico agrícola 2025
El 2025 ha sido uno de los años más complicados para la actividad agrícola de México y Sinaloa, ya que se conjuntaron una serie de factores que afectaron negativamente tanto el volumen de producción como su valor.
Dentro de los hechos más relevantes que se manifestaron, están:
• Una sequía sin precedentes a nivel nacional y con un impacto histórico en la disponibilidad de agua en las presas de Sinaloa.
• La continuidad de un ciclo de precios bajos en los mercados internacionales de granos, por una gran sobreoferta mundial que determina en gran medida los precios del mercado en México al estar en el T-MEC. Lo que nos afecta negativamente al estar compitiendo con Estados Unidos con grandes asimetrías.
• Otro factor que influyó de manera importante es la apreciación del tipo de cambio en el peso mexicano en un 15 por ciento en este año, impactando en esa proporción en la baja de los precios de los granos y de las exportaciones de las frutas y hortalizas.
• Además, se ha tenido un incremento desproporcionado en el costo de producción en renglones como los fertilizantes por razones del mercado internacional, nacional y problemas en la infraestructura y logística de PEMEX.
• Un claro ejemplo del suelo disparejo con nuestro principal socio comercial es; la reciente decisión del gobierno de Donald Trump de otorgar 12 mil millones de dólares en apoyo a sus productores agrícolas en compensación por el presunto deterioro de su competitividad.
En este escenario, la política agrícola orientada a la agricultura comercial presenta limitaciones, ya que no permite compensar las situaciones adversas anteriormente descritas al no contar con los presupuestos necesarios para instrumentar esquemas que eviten el incremento acelerado de las importaciones de granos, lo que afecta nuestra seguridad alimentaria.
El resultado de todos estos factores, se manifiesta en una menor superficie sembrada a nivel nacional y a nivel de Sinaloa donde se estima se redujo un 35 por ciento impactando principalmente a cultivos de alta demanda de agua como lo es caso del maíz, del cual sólo produjimos 2 millones 225 mil toneladas, que significa una tercera parte de la producción de un ciclo normal. A pesar del bajo volumen producido, la comercialización presentó complicaciones, teniendo que intervenir el gobierno federal con un apoyo extraordinario de 500 pesos por tonelada, para un volumen de solo 400 mil.
El sector hortofrutícola, aunque ha sufrido también las vicisitudes de los productores de granos, ha logrado sortear las dificultades por su potencial productivo y su desarrollo. A nivel nacional, en este 2025 siguió un ritmo normal, exceptuando la imposición de la cuota compensatoria por dumping al tomate a partir de julio; se abasteció el mercado nacional y las exportaciones prácticamente se mantuvieron en volumen. En el caso de Sinaloa no se tuvieron mejores resultados en general por razones de precios en los mercados de Estados Unidos: el volumen exportado fue ligeramente mayor que el del año anterior, pero en valor se redujo significativamente.
Los desafíos de la agricultura para el 2026
Para este 2026 se avizoran retos de gran envergadura. Entre los principales destacan:
• La revisión y/o renegociación del T-MEC, donde los temas más sensibles para el sector son los relativos a la eliminación de la cuota compensatoria al dumping del tomate, así como evitar barreras arancelarias y no arancelarias que permitan la libre exportación de nuestros alimentos. Nuestro punto de vista ya se presentó por la vía institucional en los distintos foros y consultas coordinadas por la Secretaría de Economía.
• Dar un seguimiento conjuntamente gobierno y productores al Plan México en lo que respecta el sector agrícola en las metas para incrementar la seguridad alimentaria de granos, principalmente maíz, trigo, frijol y arroz. Para ello se debe de poner especial énfasis en la formulación de los presupuestos federales enfocados a la agricultura comercial en los temas ya referidos de crédito, investigación y transferencia de tecnología, agricultura regenerativa, además de los apoyos a la comercialización. Ya que la base de las políticas publicas es contar con los recursos financieros necesarios.
• La necesidad de implementar esquemas que permitan ordenar la comercialización de los granos para que este proceso sea fluido con precios rentables. En el caso del maíz se requiere construir un precio garantizado, con la participación del gobierno, productores y compradores y que considere un apoyo complementario gubernamental en caso que el precio del mercado sea menor que el ingreso garantizado, que incluya la adquisición anticipada de instrumentos de administración de riesgos y que en conjunto le de rentabilidad al productor y certidumbre a la cadena.
• Se deben destrabar a la brevedad posible todos los asuntos pendientes de pagos de años anteriores, como lo son los pagos de 750 pesos por tonelada del OI 2023-2024, y los pagos de los apoyos complementarios de los productores de trigo del ciclo pasado.
• Encontrar las convergencias y acuerdos necesarios a fin de que la administración federal actual dé una respuesta efectiva a los reclamos del sector para producir más granos y depender menos de las importaciones por los riesgos y afectaciones que estos representan.
Para estos retos, nuestros puntos de vista ya se presentaron formalmente de manera detallada en las diferentes mesas de trabajo del gobierno federal y estatal, seguiremos pendientes del resultado de los diferentes planteamientos.
Para lo anterior, es necesario hacer un esfuerzo extraordinario para alcanzar un plano común de entendimiento. Una política pública crucial para el futuro del país, como lo es el campo mexicano, sólo puede ser exitosa si es resultado del consenso de todas las partes, sin exclusión, evitando injerencias políticas o imposiciones que sólo generan agravios, dificultan la unidad y nos dejan indefensos en un entorno de turbulencias como el que estamos viviendo.